COMO LAS FOTOS GUARDADAS EN UNA CAJA DE ZAPATOS.

9 jun 2008

Edward y Bella

-Estas preparada, entonces?-me preguntó.
-esto...-tragué saliva- ¿ya?
sonrió e inclinó despacio la cabeza hasta rozar mi piel debajo de la mandíbula con sus fríos labios.
-¿Ahora ya?-susurró al tiempo que exhalaba su aliento frío sobre mi cuello. Me estremecí de forma involuntaria.
-Si- contesté en un susurro para que no se me quebrara la voz.
Edward se iba a llevar un chasco si pensaba que me estaba tirando un farol. Ya había tomado una decisión, estaba segura. No me importaba que mi cuerpo fuera tan rígido como una tabla, que mis manos se transformaran en puños y mi respiración se volviera irregular... se rió de forma enigmática y se irguió con gesto de verdadera desaprobación.
-No te puedes haber creído de verdad que me iba a rendir tan fácilmente- dijo con un punto de amargura en su tono burlón.
-Una chica tiene derecho a soñar.
enarcó las cejas.
-Sueñas con convertirte en un monstruo?
-No exactamente-repliqué. Fruncí el ceño ante la palabra que había escogido. En verdad,era eso, un monstruo-
 
Más bien sueño con poder estar contigo para siempre.

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