COMO LAS FOTOS GUARDADAS EN UNA CAJA DE ZAPATOS.

15 sept 2009

Un día en la vida de ella. 5º día (segunda y última parte)

5º día (segunda y última parte).

En la nevera hay millones de tus batidos de fresa favoritos –me dijiste como un enfadica. Adoro que te enfades cual niño pierde su caramelo preferido y lo guarda para comérselo el último. Me metí la mano en el bolsillo y noté que llevaba algo dentro. De repente me acordé de qué era: “Mi niño, ¿recuerdas lo que me pusiste en el croissant el día que te dio por cumplir mi sueño por primera vez?”- lo saqué del bolsillo y lo extendí ante tus ojos: “El vale por cualquier cosa, ¿todavía lo quieres utilizar?”- dijiste con curiosidad –“Hombre, pues claro, para algo están los vales sin fecha de caducidad, ¿no?”- te dije con una sonrisa. Sabía que querías que lo utilizase porque todo lo que haces, lo haces con un fin.

- ¿Sabes qué? Quiero utilizarlo ahora mismo.

- Ya habrás pensado lo que quieres ¿no?

- Por supuesto- dije con una amplia sonrisa.

- ¿Y bien?

- Quiero que me quieras ya, que me quieras hasta en el último milímetro de mi cuerpo. Que siempre permanezcas a mi lado. Que no te separes de mí. Que todo siga como hasta ahora y que siga por muchísimos años más.

Los ojos te empezaron a brillar. Atravesaste la habitación y te sentaste a mi lado en la enorme cama. Me dijiste todo sin palabras. Comenzaste a besarme y yo te seguí. De pronto te separaste de mí y agachaste la cabeza:

- ¿Puedo decirte algo?

- Por supuesto, ¿pasa algo?

- Pasa… pasa que si, que quiero quererte, que estoy dispuesto a amarte cada segundo de mi vida. Quiero pensar en ti siempre y quiero que sea tu frío pie el que me roce en invierno y me entre un escalofrío. Que seas mi pareja, mi media naranja o como lo llamen típicamente y aunque a veces pueda parecer demasiado frío es por miedo, pero a partir de hoy se me irán todos los miedos y viviremos felices y juntos. Que no sé… que… me he enamorado de verdad y que… que te quiero y de verdad. Gracias por entregarme tu corazón.

- No dudes ni un momento que podré dejar de rozarte debajo del edredón porque cuando te de ese escalofrío quiero estar ahí para abrazarte y hacer que entres en calor con el roce de mi cuerpo.

Y una vez más hicimos nuestro amor más fuerte. Algo que empezó como una tontería llegó a formar tanta parte de mi vida que no me la imagino sin ti.

Aquí acababan mis días especiales y aquí empezaría una vida normal, con mucho amor que dar pero no que contar porque ya no se puede describir con palabras. Pasó a ser un amor de miradas. Miradas fuertes que transmitían más que cualquier otro hecho.

FIN.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ohhhhh! Q BONITO!!!♥♥ No lo e leeido hasta ahora vale?! Se me habia olvidado xD

TE QUIERO PEQUEÑA ESCRITORA!!!♥