COMO LAS FOTOS GUARDADAS EN UNA CAJA DE ZAPATOS.

7 ago 2009

Un día en la vida de ella.

3º DÍA (primera parte)

Ya han pasado 23 días desde que quisiste cumplir nuestro sueño y desde entonces no puedo tener otra cosa en mi mente que no seas tú cuando cierro los ojos. Hoy me has llamado y me has dicho que me preparase, que ya tocaba otra sorpresa. “¿Pero por qué siempre tienes que estar con las sorpresas?”- te dije en un intento de enfado. “Para hacerte más feliz”- dijiste con dulzura- “Si yo soy la chica más feliz del mundo con solo mirarte a los ojos…”- y es que es verdad, cuando te miro a los ojos me recorre una sensación que puff, es inexplicable, indescriptible, imborrable… “Ring, ring” sonó el telefonillo. Eras tú. Siempre llamas dos veces cortas y seguidas. Fui corriendo a cogerlo porque se que te da vergüenza que lo coja mi madre y sobre todo mi padre. “¿Quién es?”- dije con burla aunque sabía que eras tu- “¿Está la chica más maravillosa del mundo con la que quiero compartir el resto de mis días?”- OH, no me esperaba esa respuesta tuya. Tardé tres segundos en responder: “Si, ya bajo, no te vayas ¿eh?”. Llegué abajo y al verte me puse nerviosa, siempre me pongo nerviosa y creo que siempre me pondré por mucho tiempo que pase. “Buenas tardes mi niña, que guapa estás hoy ¿no?”- iba con el chándal más cómodo que tenía y con una de mis camisetas de manga corta, igual a penosísima. “¡¿Me tomas el pelo?!”- dije con rin tintín. Reíste a carcajadas. Me encanta causarte esa risa. “Bueno, hoy hay una pequeña sorpresa, es una tontería más pero bueno, sé que tenías muchas ganas de ir y ¿para qué estoy yo? Para hacer tus sueños realidad por muy tontos que sean”- después de decir esto al ver que yo, como siempre, me quedaba paralizada, me diste un beso de esos que tanto me gustan, en realidad me gustan todos los que tu me das, me gusta cada milímetro tuyo. Me agarraste de la mano y me llevaste hasta el coche, me abriste la puerta (como siempre) y esperé a que llegases. Llegamos a una especie de terreno y había una cola enorme de gente, nunca había visto nada igual. “¡¿ME HAS TRAÍDO A UN CONCIERTO DE ELLOS?!”- no podía contener la respiración, era mi grupo favorito y por fin, después de dos años soñando con esto les iba a ver en directo y contigo. “Puff, mira que cola hay, no podremos llegar a tiempo, el concierto empieza dentro de 30 minutos según ese cartel”- mis ilusiones se fueron a pique pero cómo no, tu tenías un as en la manga. “Anda, calla y sonríe”- dijiste antes de darme un abrazo. Me cogiste de la mano y fuimos hasta una puerta chiquitita imposible de ver a simple vista. Saludaste al gigante que había en la puerta como si le conocieses de toda la vida. Yo estaba alucinando. Le diste las dos entradas que llevabas en el bolsillo y nos deseó disfrutar como nunca. Atravesamos un enorme pasillo y por fin fuimos a nuestros asientos, los mejores asientos de todo el recinto. “No me lo puedo creer, es que no me creo ni un segundo de mi vida desde que te conocí. Es como si me hubiesen drogado y viese las cosas como yo quiero”- dije con lágrimas en los ojos. “Mira, ya te lo he dicho mil veces, es real, soy real, te quiero, me quieres, intento cumplir todos los objetivos que te propongas y hacer tus sueños realidad. No me cuesta absolutamente nada, porque de verdad, en serio, eres la mejor persona que he conocido en mi vida y a la única que he querido, quiero y querré de verdad”- me tiré a tu cuello de forma agresiva, si, pero es que me entraron unas ganas de amarte… Llegó la hora del concierto. “Yo seré feliz, junto a ti…” mientras cantaban mi canción favorita no podía dejar de mirarte. Me agarré a tu cintura y en un susurro dije: “Te quiero”- me respondiste, como no, con un beso y tu mejor sonrisa. La pareja que había detrás de nosotros nos miró con fascinación. Sólo quedaba una canción, qué rápido había pasado pero tenía muchísimas ganas de que acabase, no sé por qué. Todo terminó y salimos de aquel sitio agarrados, como siempre, podría perderme de toda la gente que había pero me cogías demasiado fuerte la mano para que no me separara de ti. Encontramos el coche que estaba bastante lejos de la puerta por la que salimos y por fin pudiste hablarme: “¿Te ha gustado?”- me dijiste con más ilusión de la que yo tenía. “Más que eso, muchísimo más”- no podía contener las ganas de abrazarte. “Es demasiado tarde, ¿te llevo a casa o quieres que vayamos a cenar a algún sitio?”- eran las 12.30 de la noche y muchos sitios no habría abiertos a esa hora, aunque tu conseguirías que abriesen el sitio que yo eligiese. “No, no me lleves a casa, no quiero separarme de ti ni un segundo, no quiero dormirme sin ti, no quiero dejar de verte y tener que esperar hasta mañana, no quiero”- en mi voz se notaba la parte infantil que había en mí pero es que NO QUERÍA SEPARARME DE TI. Quería hacer algo por ti. Siempre eres tu el que hace todo por mi y a mi nunca me dejas hacer nada asíque había llegado la hora: “¿Sabes qué? Hoy me toca a mi darte una sorpresa…”

CONTINUARÁ…

1 comentario:

Victoria Espinoza dijo...

Jooh que adorale.
A mi, mi prototipo de chico
perfecto me lleva a ver a Muse y puedo morirme
(L)